"VENIMOS
DESDE EL SUR DEL MUNDO"
Dijo
el Dr. Néstor Carlos Kirchner en un pasaje de su discurso inaugural,
al asumir como el primer presidente patagónico en la historia
de nuestro país, enorgulleciendo a más de un habitante
de estas tierras del sur.
Es
que parece mentira que, así, casi como por casualidad, como
tantos hechos que nos suelen suceder a los patagónicos - como
aquello de haber encontrado petróleo buscando agua, y otros
por el estilo -, un nyc haya sido elegido para recibir la tan preciada
(y tantas veces deshonrada) banda presidencial, con todo lo que ello
implica.
Lo
cierto es que, a mas de esta genuina satisfacción, nos surge
también una, tibia, palpitante y, obviamente, cautelosa, luz
de esperanza. Pese a todo.
Esperanza
en que el Presidente Kirchner sepa (y tenga el coraje de) expresar
con sus ideas y sus actos a la Patagonia con la que nos identificamos
aquellos que la amamos profundamente, sin titubeos.
A la hermosa, soñadora, misteriosa, mítica, mágica,
apasionada, generosa, trágica y venturosa, Patagonia.
La
de los desaparecidos y sobrevivientes del primer gran genocidio, sus
habitantes originarios, aún hoy postergados en muchos de sus
derechos y necesidades.
La de los desorejados, no la de los cortadores de orejas.
La de los peones rurales masacrados, no la de sus asesinos.
La de los inmigrantes que llegaron para fecundar este suelo con su
trabajo y esfuerzo, no para expoliarlo
La de quienes provenientes de distintos lugares de nuestro país
han acrecentando su riqueza material y cultural haciendo de este su
hogar definitivo, no un mero lugar de paso.
La de los obreros que la han nutrido y la nutren, no la de sus succionadores.
La de los soldados combatientes de Malvinas únicos auténticos
héroes de una guerra innecesaria, no la de sus inmoladores.
La de la belleza natural infinita, no la de sus depredadores.
La que representa la lucha ante la adversidad, la perseverancia, la
creatividad.
La aventurera osada e infatigable, la amiga solidaria, amante de la
paz, la justicia, la libertad.
La de las utopías inconmensurables e imperecederas, siempre
ilusionada con el porvenir.
Para que el porvenir no siga siendo una ilusión.
Para que el orgullo no devenga, otra vez, en vergüenza, la esperanza
en decepción, la promesa en burla.
Para realumbrar la vida.
Para homenajear la existencia.
Para
que la Argentina toda, deje de ser tristeza.
Dr.Miguel Angel de Boer
deboer@sinectis.com.ar
Especialista
en Psiquiatría - Psicoterapeuta
Presidente del Capítulo: Salud Mental, DDHH y Tortura de la
Asociación de
Psiquiatras Argentinos (APSA)
Residente en Comodoro Rivadavia, Chubut, Argentina.
Comodoro Rivadavia, Mayo de 2003
Chubut, Argentina.